El Instituto Cajal conserva en su archivo gran parte
de los documentos que conforman el archivo personal de D. Domingo Sánchez, muchos
de ellos aparecen referenciados y catalogados en el Legado Cajal.
Desde el Instituto Cajal nos han hecho llegar una
copia de esta reseña biográfica de 12 páginas manuscritas, que D. Domingo escribió para D.
Fernando de Castro, uno de los discípulos más jóvenes de D. Santiago Ramón y
Cajal.
Transcripción del texto que escribió D. Domingo.
Para D. Fernando de Castro
Breve reseña biográfica del Dr. D. Domingo Sánchez y
Sánchez
Nació
el 1º de Noviembre de 1860 en Fuenteguinaldo, villa del partido judicial de
Ciudad Rodrigo (Salamanca).
Hijo
de labradores modestos, alternó durante mucho tiempo la asistencia a la escuela
con las faenas de la agricultura y la guardería de ganados.
Contaba
ya más de 15 años cuando principió sus estudios guiado por el entonces cura
párroco de su pueblo, hombre meritísimo y ejemplar, y luego, por fallecimiento
de éste, pasó como alumno interno al Seminario Conciliar de Ciudad Rodrigo.
Cuando este centro se agregó al Instituto de Salamanca, incorporó sus estudios,
continuando con carácter oficial, los del Bachillerato, trasladándose poco después
a Ávila, donde terminó el Grado e hizo la reválida en junio de 1881 obteniendo
, mediante oposición el premio extraordinario y el título de Honor.
Cursó
en Madrid la carrera de Ciencias Naturales, que terminó en junio de 1885.
Ya
en mayo de ese mismo año había sido nombrado Auxiliar Zoológico de la Comisión
de la Flora de Filipinas, organismo afecto a la Inspección de Montes de aquel
Archipiélago, nombramiento que aceptó a condición de no marchar a Ultramar
hasta después de haber terminado la carrera.
Concediósele,
en efecto, la prórroga necesaria y el 1º de agosto embarcó en Barcelona con
rumbo a aquellas islas.Fue
poco afortunado en aquel destino, puesto que por Real Decreto de 26 de febrero
del año siguiente (1886) se suprimió aquella Comisión quedando él cesante.
Entonces
se le comisionó para recolectar, ordenar y clasificar objetos de los que habían
de figurar en la Exposición General de Filipinas que se celebró en Madrid en
1887.
Encargado
de las colecciones zoológicas de dicha Exposición, vino a la Península y prestó
servicios en la instalación, ordenación y catalogación de objetos mientras duró
aquel certamen, habiendo sido agraciado entonces con la Encomienda de Número de
Isabel la Católica libre de gastos.
Durante
su estancia en Madrid con ese motivo, aprobó las asignaturas del Doctorado de
su carrera de Ciencias.
Mientras
tanto había sido creada en la misma Inspección de Montes de Filipinas, una
plaza de Colector Zoológico, para cuyo cargo fue nombrado, y cuando la
Exposición se dio por terminada, regresó a aquellas Islas llevando los premios
adjudicados en aquel certamen a los expositores residentes en el Archipiélago.
A
poco de su regreso fue comisionado para estudiar una enfermedad que amenazaba
destruir las plantaciones de café y como resultado de aquel estudio publicó,
con carácter oficial, en calidad de informe, un trabajo titulado: “Memoria sobre un insecto enemigo de los
cafetos”, que mereció luego el primer premio en la Exposición Provincial de
Batangas de 1891.
De
regreso a Manila, poco después de terminada esa comisión, tuvo una erupción de
viruelas hemorrágicas que puso en peligro su vida hasta el punto de que un
periódico de la localidad publicó la noticia, afortunadamente falsa, de su
fallecimiento.
Durante
su permanencia en Filipinas (cerca de 14 años) recorrió gran parte del
Archipiélago, visitando varios volcanes, descendiendo hasta el fondo del
antiguo cráter del de Taal.
En
una excursión permaneció más de ocho días en una ranchería de negritos de la
falda oriental de la montaña de Mariveles y, a pesar de ser considerados como
feroces y crueles enemigos de los cristianos, recibió de ellos todas las
deferencias y consideraciones que permitía su estado salvaje, merced a lo cual
pudo estudiar a su sabor sus usos, costumbres y creencias.
Explorando
la isla de Paragua visitó varios destacamentos, misiones y rancherías. En una
de éstas formada de tagbamias, próxima a la capital de la isla, donde
permaneció poco tiempo cazando, saqueó los depósitos de cadáveres cogiendo
cráneos, esqueletos y sarcófagos enteros. A pesar del sigilo con que se realizó
el saqueo, el más horrendo de los delitos, aquellas pobres gentes debieron
enterarse, pues en la misma noche en que aquel tuvo lugar, incendiaron la choza
donde él se albergaba creyéndole dentro y dormido. Mas sospechando la venganza,
habían abandonado cautelosamente él y sus servidores la ranchería.
En
una de sus varias excursiones por la isla de Mindoro encontró, en los bosques
del interior, a dos naturalistas americanos que se mostraron muy sorprendidos
porque, según dijeron, era la primera vez que llegaba hasta donde ellos estaban
cazando, un naturalista español. Esa manifestación le molestó algún tanto; pero
procuró disimular y les respondió que algunas veces los españoles llegamos
hasta donde lleguen los extranjeros.
Pocos
días después en Calapán, capital de la isla, les expuso su propósito de
realizar una excursión por el sur de ésta a un sitio poco explorado. Ellos
dijeron que aquel propósito era irrealizable por lo peligroso tanto en el viaje
por mar con los elementos de que él disponía, como en tierra por la calidad de
las gentes con quienes había de tropezar. A pesar de esos antecedentes, la
realizó y a su regreso se apresuró a verlos para participarles que la excursión
había sido posible y resultado muy provechosa, con lo cual les demostraba que,
en efecto, los españoles son o somos capaces de ir a donde vayan los demás.
Por
cierto que, a los pocos días de emprender aquella excursión, circuló por
Calapán la noticia de que había sido asesinado por los bandidos que se ocultaban
en aquella isla un español, en una de las misiones por donde él había de pasar
en su viaje y todos supusieron que fuera él la víctima, tanto que el párroco de
aquella ciudad aplicó durante un mes la misa por la salvación de su alma. Mas tampoco
esta vez resultó cierta la noticia de su muerte. No fue él la víctima de los
bandidos, al contrario permaneció en los bosques del interior durante catorce
días cazando acompañado por seis individuos de una cuadrilla de bandoleros con
los cuales vivió en la mejor armonía.
Visitó
también varias rancherías de igorrotes de las montañas del Norte de Luzón, en
una de las cuales, la de Babili, situada en la falda oriental del monte Datá,
cuyos habitantes son considerados, con razón, como unos de los más feroces y
sanguinarios, logrando que le enseñasen ellos mismos los depósitos de sus
cadáveres insepultos, depósitos que saqueo una noche extrayendo ocho cráneos. Y
como esa violación se consideraba por ellos como el mayor de los delitos, hubo
de abandonar rápidamente la localidad bajo un fútil pretexto, poniendo tierra
de por medio para evitar el grave peligro que corría su vida.
En
sus cacerías por aquel Archipiélago logró reunir ricas colecciones zoológicas
en las que figuraban la mayoría de las especies hasta entonces conocidas de
aquella región y bastantes nuevas. Entre los ejemplares más notables
recogidos por él merecen citarse varios
tamaraos (búfalos salvajes muy bravos y peligrosos, exclusivos de la isla de
Mindoro); una serpiente pitón de más de ocho metros de larga; algunas pieles y
esqueletos de orangután y otros muchos. Parte de aquellas colecciones se
conservan en los Museos de Ciencias Naturales y de Antropología de Madrid y el
resto fue destruido por el horroroso incendio producido en Manila en la noche
del 28 de septiembre de 1897.
Fue
durante muchos años Vocal Naturalista de la Junta Provincial de Pesca de
Manila; Profesor de la Escuela de Artes y Oficios de la misma ciudad, y durante
la última guerra colonial fue Teniente de la Guerrilla de Voluntarios de San
Miguel, formada en Manila con personal adscrito a la Dirección de
Administración Civil.
En
1896 vino a la Península con licencia durante la cual presentó en la
Universidad Central, para aspirar al grado de Doctor, una memoria original
titulada: “Los Mamíferos de Filipinas”,
que mereció la calificación de Sobresaliente y se publicó en los Anales de la
Sociedad Española de Historia Natural en los años 1898 y 1900.
Entonces
ratificó el matrimonio que había contraído por poder en diciembre de 1892,
regresando de nuevo a Filipinas en diciembre de 1896, cuando ya se había
declarado la última insurrección de los indígenas, acompañado de su esposa y la
única hermana que ésta tenía.
Dos
años antes (en 1894), con propósito de fundamentar con más solidez sus estudios
de Antropología, se matriculó oficialmente en la Universidad de Manila, en el
primer curso de Medicina, tomando tal afición a esos estudios que decidió
continuarlos, como lo hizo en efecto, cursando allí los tres primeros años y
parte del cuarto. Mas ocurrida entonces (1897) la pérdida de las colonias, hubo
de ser repatriado, como los demás elementos oficiales residentes en aquel
Archipiélago, embarcando en Manila el 17 de enero de 1898 y desembarcando en
Barcelona el 13 de febrero del mismo año.
Ya
de regreso en España, acomodó a la familia (esposa, hija y hermana) en su
pueblo natal y él se trasladó a Madrid para continuar la carrera de Medicina y
prepararse para cuando hubiese oposiciones a plazas de su carrera de Ciencias.
En
efecto, el año siguiente (en mayo de 1899) obtuvo por oposición una plaza de
Ayudante del Museo de Ciencias Naturales de la Facultad de Ciencias, siendo
destinado a las asignaturas de Zoología.
Hallándose
entonces vacante la cátedra de Anatomía Comparada (denominada luego de
Organofrafía y Fisiología animal) de la Universidad Central, dedicó preferente
atención a esos estudios, con cuyo objeto procuró acercarse al Doctor Cajal
para recibir sus enseñanzas de Histología, logrando autorización para asistir a
su laboratorio de Histología normal y Anatomía Patológica de la Facultad de
Medicina, donde completó sus conocimientos de Técnica y aumentó copiosamente
los de Anatomía Comparada.
El
año siguiente (el 2 de julio de 1900) se licenció en Medicina obteniendo la
calificación de Sobresaliente.
En
el curso 1900 a 1901 aprobó las asignaturas del Doctorado de Medicina mientras
continuaba su preparación para las oposiciones a la cátedra de Organografía y Fisiología
animal, que se celebraron en los primeros meses del año 1902, no alcanzando
votos suficientes para ser propuesto en primer lugar.
A
poco de haber terminado aquellas oposiciones era nombrado Auxiliar honorario
del Laboratorio de Fisiología de la Facultad de Medicina y por entonces también
el sabio maestro Doctor Cajal le ofreció un puesto en su Laboratorio de Investigaciones
Biológicas, donde, según expresión del ilustre sabio, “pudiera trabajar con más holgura y comodidad” que en el de
Histología de San Carlos.
En
junio del mismo año (1902) presentó, para aspirar al grado de Doctor en
Medicina, una memoria original titulada: “Concepto
fundamental de la menstruación”, donde desarrollaba una nueva teoría sobre
esa función, que mereció de la benevolencia del tribunal la calificación de
Sobresaliente y fue después publicada en La Correspondencia Médica en los años
1904 y 1905.
Su
familia había continuado en el pueblo, a donde él iba durante las vacaciones;
mas al principiar el curso siguiente (en octubre de 1902) se trasladó aquella a
Madrid, donde han seguido residiendo luego definitivamente.
El
mismo año de 1902 fue nombrado Conservador del Museo de Ciencias Naturales y
pasó a ser Auxiliar de ka Facultad de Ciencias, siendo destinado a las cátedras
de Zoografía, Psicología experimental y Antropología, quedando después adscrito
a esta última como Auxiliar y al Museo Antropológico como Conservador, en cuyos
cargos continuó hasta su jubilación (en 1931).
En
enero de 1905 fue nombrado Profesor numerario de la Escuela Superior de Artes y
Oficios de Madrid y cuando se dividieron esos estudios en dos grupos distintos
e independientes, uno que siguió llamándose de Artes y Oficios y el otro de
Industrial, quedó adscrito a la que llevó el nombre de Escuela Industrial, que
luego se denominó Escuela Superior de Trabajo, en la que continuó prestando servicios
como Profesor hasta su jubilación en 1931.
Al
organizar el Dr. Cajal su laboratorio de Investigaciones Biológicas le honró
nombrándole (en enero de 1907) Ayudante Dibujante de dicho centro, con cuyo
cargo pasó al Instituto Cajal creado por la Ley de Presupuestos que principió a
regir en 1º de abril de 1920. En este centro ha tenido y sigue teniendo a su
cargo los estudios relativos a la Neurología de Invertebrados. A pesar de haber
cumplido la edad reglamentaria para la jubilación, ha continuado y continua
desempeñando oficialmente cargo en dicho centro, a petición del sabio maestro,
en virtud de Orden Ministerial dictada mediante acuerdo del Consejo de
Ministros.
Al
fallecimiento del Dr. Cajal y como
consecuencia de la adaptación del personal del referido Instituto, pasó
a ocupar la plaza de Ayudante primero y Subdirector del mismo. Y últimamente,
con motivo de la creación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y
la consiguiente reorganización de servicios, fue nombrado Profesor Adjunto del
Instituto “Santiago Ramón y Cajal”, dependiente del Patronato del mismo nombre,
siguiendo encargado de los mismos estudios.
Fue
durante dos cursos (1914 a 1915 y 1915 a 1916) Profesor de Antropología Criminal
del Instituto Español Criminológico, dando al final del primero (el 23 de abril
de 1915) en la Facultad de Derecho de la Universidad Central una Conferencia
resumen de aquel curso que se publicó luego, en 1916, en la Revista de Medicina
y Cirugía Prácticas.
Es
miembro de la Real Sociedad Española de Historia Natural (desde 1885); fundador
de la Sociedad Española de Antropología, Etnografía y Prehistoria de la que fue
primero Bibliotecario y luego Secretario hasta fines de 1934, en que a causa de
una dolorosa desgracia de familia, hubo de dimitir tan honroso cargo, teniendo
la satisfacción de haber sido honrado con el nombramiento de Secretario a
perpetuidad de dicho organismo. Fue durante varios años miembro de la
Asociación Española para el Progreso de las Ciencias y perteneció como fundador
a la Sociedad Española de Biología, cuya secretaría desempeñó algún tiempo.
Vocal
del Comité Español de la Unión Internacional de Ciencias Biológicas,
dependiente del Consejo Internacional de Investigaciones y Vicepresidente de la
Subcomisión de Biología y Fisiología General de dicho Comité.
Sus
principales publicaciones son las siguientes: